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El Vino

El gran gigante y el vino: CHINA.

El gran gigante y el vino: CHINA.

Jiu es la palabra en chino que denomina a todas las bebidas alcohólicas, habitualmente traducida como vino.

Pinyin es más cercanamente la palabra que describe al «vino de uva». Dicha palabra fue mencionada por primera vez en poemas chinos clásicos de la Dinastía Tang hace 1000 años. A partir del 1900 la producción y consumo en China ha crecido en forma significativa a causa de una mayor influencia de la cultura occidental.

¿Cómo es la situación actual en China respecto a la producción y al consumo de vino?

Según la OIV – Organización Internacional de la vid y el vino-, China es el sexto país del mundo que más vino produce, con un volumen de 11.4 millones de hectolitros en 2018 y el quinto país consumidor.

Así los números el ranking de países productores es: 1. FRANCIA 2.ITALIA 3.ESPAÑA. 4.ESTADOS UNIDOS 5. ARGENTINA 6.CHINA

Y en consumo los números son: 1. ESTADOS UNIDOS 2. FRANCIA 3. ITALIA 4. ALEMANIA 5. CHINA

Estos datos son por supuesto en relación al número de habitantes, y no a su consumo per cápita, ya que este se encuentra en 1,2 litros.

*datos extraídos del informe de la OIV 2018.

Pero sin duda China tiene particularidades respecto a la producción y al consumo respecto a los demás países.

Veamos cuáles son esas particularidades.

PRODUCCIÓN

La producción de uvas se concentra en las regiones de Xingjiang, Hebei, Shandong, Liaoning y Henan, todas ellas en el norte del país. De acuerdo a la Organización de la Vid y del Vino (OIV), China posee la mayor superficie de viñedos fuera de la Unión Europea, superior a la de Argentina, Australia, Chile, Estados Unidos y otros grandes productores vitivinícolas, ocupando el 6,13% de la superficie total cultivada en el mundo (487 mil hectáreas). La superficie del viñedo chino se habría incrementado más del 15% desde el 2002, debido en gran medida al crecimiento de los viñedos destinados a vinificación.

La producción de vino en China alcanzó 11.400.000 millones de hectolitros en 2018, totalizando un valor de 6.600 millones de dólares. Por su parte, las importaciones fueron de 7,49 millones de hectolitros, por valor de 2.797 millones de dólares, un 17,5% más que el año anterior. Esta última cifra coloca al país como quinto importador mundial. A su vez Francia, Australia, Chile, España e Italia fueron los países importadores mayoritarios a China.

Las variedades más populares son el Cabernet Sauvignon y el Merlot en vinos tintos y Chardonnay y Riesling en vinos blancos.

La producción del vino en China se ha visto beneficiada por colaboraciones internacionales, asociaciones de empresas chinas con empresas occidentales lo que está ayudando a los productores de vino chinos a superar los mayores obstáculos en su camino hacia el éxito superando los problemas de imagen y a ser mejores competidores en el mercado.

Una de las primeras empresas occidentales en colaborar con los productores chinos fue el productor francés de Cogñac Remy Martin. Ocurrió en la ciudad china de Tianjin en 1980 y fue para construir una bodega. Este señor francés aportó sus técnicas de producción de vino y a cambio puso un pie en el prometedor mercado de la importación de Cogñac. El resultado fue la bodega Dynasty Winery, la que ahora es uno de los mayores productores de vino de China.

Remy y otras compañías occidentales no solo llevaron sus técnicas a China, sino también llevaron sus marcas. Los chinos aficionados al vino (con los mismos estereotipos que los occidentales) se preguntarán sobre la calidad de un vino local desconocido, pero si procede de un famoso grupo de producción francés, le darán una oportunidad.

Mientras que Dynasty es una marca que vende a gran escala, otras iniciativas franco-chinas se han centrado en crear vinos de alta calidad más exclusivos. Una pertenece al grupo LVMH y a una empresa estatal de Ningxia, una provincia china pobre que está considerada como la región vinícola más prometedora del país. En 2013, el conglomerado francés de empresas de lujo lanzó Chandon China, la última empresa salida de Chandon: el gigante del vino espumoso a nivel mundial.

A diferencia de lo que ocurre en otros sectores, como el textil o la electrónica, los productores de vino occidentales no pueden trasladar sus fábricas a China para ahorrar costos. La producción del vino en China es cara debido al aumento del costo de la mano de obra y en algunas regiones es necesario «enterrar» las vides en invierno para protegerlas del frío extremo del invierno y después desenterrarlas cada primavera.

El resultado para los viticultores chinos ha sido un aumento en la calidad del producto.

No hace mucho era muy difícil encontrar un buen vino chino. Las marcas de vino comerciales, como Changyu, Great Wall o Dynasty, se podían encontrar en cualquier supermercado del país. Sin embargo, las bodegas que ganaban premios y que salían en los medios de comunicación eran demasiado pequeñas o carecían de un buen marketing y de buenos acuerdos con los distribuidores como para poder llegar a los consumidores.

A día de hoy los vinos chinos de calidad están disponibles en las grandes ciudades porque los principales distribuidores han empezado a incluir más productores chinos en sus carteras de vinos de importación. Esto ha hecho que los mejores vinos chinos estén disponibles en las tiendas de selección frecuentadas por los aficionados al vino, como la tienda Pudao Wines en Pekín y Shanghái, así como en las cartas de vinos de algunos restaurantes.

CONSUMO

En cuanto al consumo de vino en China tenemos que considerar que el sector del vino en China ofrece un alto potencial de crecimiento, asociado al desarrollo de las clases medias, al aumento del nivel de vida y al proceso de urbanización y sofisticación en los patrones de consumo. Y, aunque su consumo per cápita es aún muy limitado, este país asiático se ha ubicado como el quinto consumidor de vino del mundo, gracias a que se ha convertido en una bebida de moda, cuyo consumo crece especialmente entre la clase media-alta y la gente joven.

El consumidor chino tiene un alto poder adquisitivo en términos generales.

El consumo de vino comienza a generalizarse en la cultura moderna china a partir del proceso de apertura económica iniciado en la década del 1980, a pesar de una larga tradición en el cultivo de la uva y elaboración de vinos. Entre las bebidas alcohólicas, los grandes competidores del vino son la cerveza y los aguardientes, en especial el aguardiente de arroz :baijiu. Por lo tanto, el consumidor chino es un consumidor joven que debe ser educado en el hábito y formas de beber vino. En general, tiene poca tolerancia al alcohol y cuando bebe, lo hace en ocasiones especiales, como cenas o banquetes formales, y durante los períodos de vacaciones (ej. Año Nuevo Chino) en que se reúne la familia.

El consumidor chino prefiere en general el vino tinto (73%) por las connotaciones de buena suerte que este tiene en China al blanco (23%),  el resto (4%) corresponde a rosados y espumantes.

El vino es además un objeto de lujo, por lo que es muy común regalarlo en demostración de afecto o respeto. Ello explica la importancia que se le da a la presentación de la etiqueta y al envoltorio de las botellas.

Se consumen más los vinos que están por encima de los 15 dólares, lo que pone de manifiesto que poco a poco el consumidor chino va prestando más atención a la calidad, pero también porque el consumidor que no entiende de vino lo utiliza como un indicador que es un producto de buena calidad, además de estatus social sobre todo en el consumo en restaurantes.

Están proliferando clubes de vinos cuyos socios llegan a pagar una cuota de hasta 30 mil dólares al año. El Club Beijin You You Internacional actualmente tiene unos 200 miembros, solo en Pekin. Para los próximos 3 años se espera un crecimiento de 10 ciudades por año, aún teniendo en cuenta que los requisitos de admisión de socios en dicho club son muy estrictos, el perfil de sus clientes es de CEO’s , altos directivos, abogados, médicos.

Entre los factores que afectan la demanda de vino se pueden mencionar, entre otros: a la actitud favorable del gobierno al aumento del consumo de vino de uva y cerveza, en detrimento de bebidas de mayor grado alcohólico a base de cereales, por razones de seguridad alimentaria y salud pública (disminución de los niveles de ebriedad); a una imagen asociada a un estilo de vida social y cultural sofisticado entre los miembros de las nuevas clases media y alta y entre la juventud, todos ellos menos reacios a los cambios que impliquen una imitación de las formas de consumo occidentales; a los supuestos beneficios para la salud del vino tinto (factor muy tenido en cuenta por el consumidor local); y por último, a la gran sensibilidad respecto a los precios de los vinos y otras bebidas alcohólicas por parte de los consumidores (el vino puede no competir con la cerveza, pero sí lo puede hacer con los aguardientes; asimismo, este factor influye negativamente en el consumo de vinos importados).

Como podemos ver el gigante asiático crece y a pasos agigantados. Habrá que seguir la evolución en los próximos años.

 

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