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Malas Experiencias

Vino turista

Vino turista

En marketing se buscan las mil y una formas de que un producto se perciba como un bien de calidad.

En planeamiento y presupuesto se vive explicando el costo de la calidad versus el costo de la no calidad.

En las bodegas se trabaja muy duramente para conseguir los mejores vinos del mundo.

En el Congreso Nacional, se busca «igualar hacia abajo».

La ley 20.860 sancionada el 30 de septiembre de 1974 (otro país, otro vino, otro milenio…), en su artículo 5° establece la obligatoriedad para «todos los locales de expendio de comidas y bebidas, hoteles, restaurantes, bares y afines…«, de contar con la existencia suficiente de este vino, de calidad superior al vino de mesa. En su artículo 6° prevée las sanciones para quien no cumpla con esta exigencia.

Y acá es donde me siento estafado por todos lados.

Imagino ir de turista a Francia y que haya un «champagne turista» o un queso «roquefort turista». Me imagino en España con un «jamón turista». Hasta imagino una selección argentina de fútbol «turista», compuesta por mí y 10 amigos míos más pataduras que yo.

Peor aún, imagino a Parker, Tanzer y compañía valorando al país por su «vino turista».

Las realidades demagógicas y populistas nunca llevan a la superación social; por el contrario, la deprimen.

Veo a enólogos, propietarios, sommeliers tratando de acentuar la calidad de los productos, para que un turista desapercibido beba el producto de 41 años de demagogia y no quiera volver a probar nunca más un vino argentino.

Para mis estándares: un «vino turista» argentino debería tener al menos 95 puntos Parker, Tanzer o Wine Advocate; y el precio que corresponda a esa calidad; y por supuesto, todos los argentinos deberían ganar lo suficiente como para poder pagarlo. Tenemos todo para hacerlo y en lugar de estimular el desarrollo de los estándares más elevados, bajamos la vara. No caballeros. Así no es. Después nos quejamos cuando 13 millones de litros de vino, no son vino.

Si tuviera un local de los mencionados en el artículo 5° de la ley 20.860, además de todo lo que exige la ley, pondría letreros que dijeran algo así:

«Este establecimiento sólo cumple con la ley 20860, pero si nos preguntan, ese producto no figura en nuestra carta de vinos, ni lo recomendamos. Preferimos mantenernos fieles a nuestros principios y al cuidado de nuestros clientes».

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